BUILDING STARS
La estrella es el niño
En SlowRushLab las estrellas tienen un doble significado. Sí, los niños consiguen estrellas cuando completan pequeños retos. Pero la estrella representa algo mucho más importante:
La estrella es el propio niño.
Todo ayuda a construir su estrella.
- Cada responsabilidad cumplida.
- Cada libro leído.
- Cada pequeño esfuerzo.
- Cada vez que ayuda.
- Cada vez que termina algo que empezó.
- Cada buena decisión.
- Cada vez que vuelve a intentarlo.
Pequeñas acciones. Gran crecimiento.
Creemos que el carácter no se construye mediante grandes discursos. Se construye cada día. Con pequeñas acciones. Con hábitos. Con responsabilidades. Con decisiones. Con errores. Y con la oportunidad de hacerlo un poco mejor mañana.
SlowRushLab convierte esos pequeños momentos cotidianos en algo que el niño puede ver, entender y valorar.
- ACCIÓN
- ESFUERZO
- ⭐
- PROGRESO
Una experiencia positiva
SlowRushLab está diseñado alrededor de lo que el niño puede conseguir, no alrededor de aquello que hace mal.
- EsfuerzoEl mérito de intentarlo
- ResponsabilidadLo suyo, sin recordárselo
- ConstanciaHoy, mañana y pasado
- AutonomíaHacerlo por sí mismo
- AmabilidadCuidar de los demás
- ConscienciaDarse cuenta de lo que hace
No buscamos niños perfectos. Buscamos ayudarles a entender que sus decisiones importan y su esfuerzo tiene valor.
De la recompensa a la responsabilidad
Las estrellas pueden convertirse en recompensas. Y eso permite enseñar algo muy poderoso desde pequeños:
El esfuerzo crea valor.
El niño puede ganar. Ahorrar. Esperar. Elegir. Marcarse un objetivo. Y descubrir la satisfacción de conseguir algo gracias a su propio esfuerzo.
Pero la recompensa es solamente el comienzo. Queremos que con el tiempo el pensamiento evolucione:
-
Lo hago por una estrella.
Al principio -
Lo hago para llegar a mi meta.
Cuando aparece una meta -
Lo hago porque es mi responsabilidad.
Cuando ya no hace falta premio -
Lo hago porque forma parte de quien soy.
Cuando forma parte de quien es
Hecho por padres, para padres.
SlowRushLab no nace de una teoría sobre cómo debería funcionar una familia. Nace de la vida familiar real.
De mañanas con prisas. De juguetes por recoger. De deberes. De dientes que hay que lavarse. De platos que hay que llevar al lavavajillas. De libros que queremos que lean. De días fantásticos. Y de días que no lo son tanto.
Por eso queremos que SlowRushLab sea sencillo, flexible y real. Cada familia es diferente. Cada niño también. Los padres establecen los valores y objetivos; SlowRushLab simplemente proporciona una forma positiva de hacerlos visibles.
La privacidad es parte de la promesa.
Como padres, tampoco queremos que la infancia de nuestros hijos se convierta en datos para terceros. Por eso SlowRushLab está pensado desde el principio como un espacio familiar privado.
Lo que sucede dentro de una familia debe pertenecer a esa familia.
Construyendo responsabilidad, esfuerzo y confianza — un paso pequeño cada día.